Arte público · Acción
Arte da Rubare: la obra cobra vida cuando desaparece
El colectivo iniciado por Marco «Canz52» Cantarelli deja obras en la ciudad para que los transeúntes se las lleven.

En breve
Arte da Rubare comenzó con un gesto de Marco Cantarelli, conocido como Canz52: dejar obras en la calle y permitir que cualquiera se las lleve. El objeto no se regala simplemente; se convierte en un dispositivo a la espera de una decisión.
Durante más de veinte años, la acción ha recorrido calles, callejones y periferias. Funciona mejor cuando quien encuentra la obra aún no sabe que acaba de entrar en una performance.

Cómo funciona el proyecto
Los artistas dejan pinturas, esculturas y pequeñas obras en lugares públicos. Un transeúnte puede llevárselas y se convierte así en participante activo.
Un mensaje en el reverso invita a enviar una fotografía de la nueva ubicación. La calle crea una relación que ninguna lista de invitados podría programar.

El primer mensaje
Canz52 recuerda que una de las primeras respuestas llegó en 2005: «Gracias por incitar al delito, que se joda el Guggenheim; si necesitáis más lienzos, decídmelo». El humor y el entusiasmo de aquel correo lo animaron a continuar.
Más adelante, una simple dirección de correo se convirtió en un mensaje más explícito y acogedor. El nombre Arte da Rubare permaneció: llamarlo «regalo» habría borrado el desafío y la ambigüedad que convierten el acto ordinario de tomar en un gesto consciente.

¿Quién es el artista?
El proyecto desplaza el significado de la autoría: quien toma la obra completa su recorrido. La producción material sigue siendo importante, pero el encuentro inesperado es el punto culminante.
En 2016 el colectivo incluía a Canz52, Zeitwille, Emme.xyz, Pino Boresta, Federico Cimatti, Francesco Brancheri, Mr Minimal, Daniele Tozzi y Andrea Gandini. Su composición puede cambiar; el formato permanece abierto a colaboraciones y acciones en distintos lugares.
Un contramercado temporal
Arte da Rubare suspende temporalmente el precio y sustituye el intercambio económico por atención, riesgo mínimo y narración. No niega que los artistas deban vivir de su trabajo; aísla un espacio en el que la obra no se produce para responder a la demanda del mercado.
El valor no desaparece. Cambia de forma: tiempo del artista, sorpresa del transeúnte, memoria de la calle, relación privada y documentación de la acción. Poseer el objeto significa haber entrado por azar en su historia.
Fuentes y lecturas
Cada enlace permite verificar la información y continuar la investigación.

